Situación en los Países Bajos

A menudo, los Países Bajos son presentados como un país modelo en materia de igualdad de género. Sin embargo, la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema grave y persistente, que no siempre recibe la atención política, mediática y social que merece.

En este país, las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada por la violencia física, sexual y psicológica, especialmente en el ámbito doméstico y en relaciones de pareja o expareja. En 2024, el 9 % de la población mayor de 16 años reportó haber sufrido violencia doméstica, lo que equivale a más de 1,3 millones de personas (CBS/WODC, 2024). La violencia sexual afecta a alrededor de 1,7 millones de personas, con jóvenes especialmente vulnerables: el 24,1 % de las chicas entre 16 y 18 años reportó haber sido víctima (CBS/WODC, 2024). Según la Gender Equality Index 2025, el 41 % de las mujeres neerlandesas ha experimentado violencia física o sexual desde los 15 años, cifra superior al promedio de la UE, que es del 31 % (Gender Equality Index, 2025).

 

El enfoque neutral y la invisibilización del problema

Durante años, la violencia de género fue abordada desde un enfoque neutral, es decir, se hablaba de la violencia en general sin especificar ni reconocer que las mujeres son víctimas por el hecho de ser mujeres. Este enfoque ignora las desigualdades estructurales entre géneros y dificulta la implementación de políticas específicas para prevenir y sancionar la violencia de género.

Como consecuencia, muchas formas de violencia han sido trivializadas o naturalizadas, tanto en los medios de comunicación como en el discurso institucional. El enfoque neutral también tiene un efecto concreto: no se registran los feminicidios como un tipo específico de delito, lo que contribuye a la falta de conciencia sobre la magnitud del problema en la sociedad.

El feminicidio representa solo la punta del iceberg: detrás de cada muerte hay muchas mujeres que han sufrido violencia grave, con heridas físicas, psicológicas y económicas, y que sobreviven a situaciones extremas. Reconocer la violencia de género como un fenómeno estructural es clave para visibilizar la realidad, generar conciencia y actuar de manera efectiva.

 

Feminicidio: violencia extrema sin tipificación legal

Cada año se producen entre 40 y 50 asesinatos de mujeres en los Países Bajos, y casi la mitad de las víctimas son asesinadas por su pareja o expareja. Sin embargo, estos crímenes no se registran oficialmente como feminicidios, ya que no existe una figura legal específica que reconozca esta forma extrema de violencia de género.

Existe un registro académico en la Universidad de Leiden que recopila casos de feminicidio, pero debido a la ley de privacidad, muchas veces no se publican los nombres de las víctimas. Esto limita el impacto social de la información: los números fríos no logran mostrar la historia humana detrás de cada caso. Nombrar a las víctimas y visibilizar sus historias no es un afán sensacionalista, sino una forma de humanizar el problema, generar conciencia social y reconocer la dimensión estructural y misógina de estos crímenes.

En 2024, de 120 homicidios registrados, 36 fueron mujeres, de las cuales al menos 17 fueron asesinadas por su pareja o expareja. En 2025, el total de homicidios disminuyó a 99, con 36 víctimas mujeres, al menos 17 por violencia de pareja (WODC, 2024–2025).

 

Avances recientes y deudas pendientes

En los últimos años se han producido avances legislativos importantes:

  • En 2024 se modificó la legislación sobre violación, estableciendo que el consentimiento es el elemento central, y ya no es necesario demostrar el uso de la fuerza.
  • Se penalizó el acoso sexual en espacios públicos y digitales.
  • El gobierno presentó el Plan de Acción “¡No más feminicidios!”, con medidas de detección temprana y coordinación institucional.

No obstante, la difusión de estas iniciativas ha sido limitada y no existe una estrategia sostenida de sensibilización pública. Aún quedan pendientes cuestiones fundamentales:

  • No se reconoce el feminicidio como delito específico en el Código Penal.
  • La violencia psicológica, una de las principales señales de riesgo en casos graves, todavía no está tipificada explícitamente, aunque se trabaja en un proyecto de ley.
  • La falta de un registro nacional de feminicidios accesible dificulta conocer la magnitud real del problema.