Mónica Barraza Madariaga

Nací en Santiago de Chile, pero hoy vivo en Ámsterdam.

Soy Administradora Pública de la Universidad de Chile, con más de 12 años de experiencia en gestión de proyectos y control de gestión en el Sector Público chileno, especialmente en las áreas de Desarrollo Social y Salud Pública, también he sido docente por más de 10 años en las áreas de Presupuesto y Políticas Públicas de Salud.

Hoy me dedico al desarrollo social, apoyando acciones que buscan la equidad, la justicia social y el desarrollo sostenible, así como la organización social, especialmente en Chile. 

Creo en el respeto a los Derechos Humanos, en la igualdad de todas las personas y en la urgencia de avanzar sustancialmente en un modelo de desarrollo humano sostenible, que asegurar condiciones de vida mínima dignas para todas, todos y todes, bajo una estrecha cooperación entre las personas, las comunidades y el medio ambiente.

A través de la fundación, quiero contribuir a la integración y desarrollo efectivos de las mujeres y disidentes migrantes, en Países Bajos, para alcanzar su plena autonomía, así como la igualdad sustantiva de sus Derechos Humanos, especialmente el ¡Derecho humano a migrar!

 

Nicole van Baal

Soy hija de madre chilena y padre holandés, y nací en Ámsterdam. Crecí en un entorno familiar profundamente comprometido con la solidaridad y la justicia social. Mis padres trabajaron como voluntarios para el Estado holandés cuando, tras el golpe militar de 1973, llegaron los primeros refugiados políticos chilenos. Desde pequeña, mi madre me transmitió valores feministas y una fuerte conciencia social, enseñándome a estar atenta a lo que ocurre en el mundo y a involucrarme activamente para generar cambios positivos desde la sociedad civil.

A los 10 años, durante la dictadura chilena, emigré con mi familia a Santiago de Chile para contribuir al trabajo por la democracia. Allí estudié Economía, Comunicación Social y Periodismo en la Universidad de Santiago y la Universidad de Chile. Durante mis años universitarios participé activamente en espacios de organización estudiantil, activismo social y trabajo cultural.

Tras vivir 19 años en Chile, regresé a los Países Bajos y experimenté en primera persona las dificultades de la integración como persona migrante, incluso hablando el idioma. Mis estudios y experiencia profesional no siempre fueron reconocidos, y el choque cultural y administrativo me permitió comprender lo complejo que puede ser adaptarse a un nuevo país sin redes de apoyo ni conocimiento del sistema. Esta vivencia profundizó mi sensibilidad frente a las desigualdades que enfrentan muchas personas migrantes.

Al mismo tiempo, el hecho de ser holandesa y dominar el idioma me hizo tomar conciencia de la ventaja que tuve frente a otras personas migrantes que no cuentan con esas herramientas. Desde ahí surge en mí una fuerte responsabilidad de aportar y acompañar a quienes enfrentan mayores barreras de acceso, información y comprensión del sistema.

A partir de esta experiencia, me involucré en la creación de redes de apoyo para la comunidad migrante chilena y latinoamericana, ofreciendo orientación en temas de migración y educación. Paralelamente, trabajé en distintos cargos administrativos con estudiantes internacionales en instituciones de educación superior en Ámsterdam, lo que me permitió comprender mejor el funcionamiento del sistema y del Estado. Más adelante, decidí que a través de una fundación había mayor posibilidad de desarrollar proyectos colectivos más sostenibles y con mayor impacto social.

Como persona binacional, holandesa y chilena, siento la responsabilidad y la motivación de aportar desde ambas culturas, promoviendo iniciativas orientadas a la defensa de los derechos humanos, la justicia social, la creación de conciencia crítica y el fortalecimiento del tejido comunitario.

Creo firmemente que toda persona tiene derecho a emigrar y que, cuando existen condiciones reales para desarrollarse plenamente sin tener que renunciar a su identidad cultural, las personas migrantes pueden contribuir de manera significativa tanto a sus sociedades de acogida como a sus países de origen.