Violencia simbólica
La violencia simbólica se expresa a través de mensajes, imágenes, discursos, representaciones y prácticas culturales que refuerzan la desigualdad, la subordinación y los estereotipos de género. A diferencia de otras formas de violencia, suele pasar desapercibida porque está profundamente normalizada en la sociedad.

Esta forma de violencia construye una idea de cómo “deben ser” las mujeres y las disidencias: cuerpos delgados, jóvenes, sexualizados, disponibles, obedientes, cuidadoras y silenciosas. Se las valora principalmente por su apariencia física y su capacidad de agradar, mientras se deslegitiman sus opiniones, saberes y autonomía.

Esta forma de violencia no solo afecta la autoestima y la percepción que las mujeres tienen de sí mismas, sino que naturaliza la dominación masculina y legitima otras formas de violencia, como la psicológica, la sexual y la económica. Por ello, cuestionar la violencia simbólica es fundamental para transformar las raíces culturales de la violencia de género.

Ejemplos concretos

  • La representación de las mujeres como objetos sexuales en la  publicidad, los medios y las redes sociales.
  • La presión constante por cumplir con ideales de belleza irreales, como la delgadez extrema, la juventud permanente o la hipersexualización
  • Los mensajes que asocian valor de la mujer solo a su rol de madre, pareja o cuidadora.
  • El lenguaje sexista, los chistes machistas y la normalización del acoso.
  • La invisibilización o minimización de la violencia contra las mujeres en los medios de comunicación.

Consecuencias

  • Afecta autoestima y percepción que tienen de sí misma.
  • Refuerza violencia psicológica, sexual y económica.

Contexto migrante/legal

  • Refuerza percepciones discriminatorias hacia mujeres migrantes.